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Panorámica, green
del hoyo 7.
El Golf Son Servera se inaguró en el año 1 967, y desde entonces muchos jugadores, de diversas nacionalidades, han pasado por sus 9 hoyos.
Lo inaguraron un grupo de amigos ingleses, que concibieron, su casa-club como un segundo hogar para todos sus socios.
Se halla inmerso en un pinar haciendo de él un campo difícil pero no frustrante. Las calles son estrechas y paralelas con pinos majestuosos a ambos lados.

 


Salida del hoyo 1,
primer golpe del recorrido.
Jugar en el Son Servera precisa de un estricto control en las pegadas, pero en general es un campo agradecido siempre y cuando no haya fallos de los de garrafa (¡garrafales!).
En las vistas aereas del campo se pueden ver los greens que, así lo parece, bajan de una montaña frondosa de pinos , típicos de los bosques mediterraneos.

En el campo se dan capítulos muy divertidos, cuando los jugadores deben esperar el paso de una familia de patos, que son los verdaderos amos y señores del campo, además de socios honoríficos.
 

Pequeñas dificultades
en el hoyo 4.
 
© Golf Son Servera
 
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